martes, 19 de febrero de 2013
Vamos a conocernos.
Para empezar sería justo comentar un poco cómo me he iniciado en este mundo de la improvisación culinaria.
La relación entre la cocina y yo siempre ha sido bastante distante, teniendo en cuenta que una tiene una madre cocinera es complicado relacionarse con este mundo más allá de poder disfrutar de la estupenda cocina casera de mamá. Por ese motivo, durante muchos años he visto cómo ella cocinaba desde el umbral de la puerta, y a pesar de su insistencia, siempre me he resistido a dejar de ser mera observadora, y empezar a ser una cocinera practicante.
Las circunstancias de la vida me han empujado a empezar a cocinar desde abajo. Mi relación con la cocina ha sido como un pequeño camino de baldosas amarillas que me han llevado, casi sin darme cuenta, a este punto en el cual no sólo soy capaz de cocinar cosas ricas, sino además de poder improvisar sin miedo a que no podamos disfrutar del plato.
El gourmet que comparte la mesa a diario conmigo me repite que debo de tener un pequeño don para la improvisación culinaria porque, excepto raras ocasiones, los platos quedan muy sabrosos y nos hacen disfrutar muchísimo.
Es por ello que me he decidido a compartirlo con todos los que decidáis leerme, dado que muchos de nosotros a pesar de no tener buena mano para la cocina, tenemos una gran voluntad y sólo necesitamos unas pequeñas referencias para otorgarnos la seguridad que necesitamos para empezar a improvisar con las recetas, sin miedo a equivocarnos. Porque la cocina es una combinación de experiencia e improvisación.
Así que empecemos a practicar para despertar la intuición.
Bienvenid@s.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario