martes, 19 de abril de 2016

Crespillos.

Hoy, por fin, me voy a arrancar con un postre. Además, lo voy a hacer por todo lo alto con un postre tradicional aragonés, la tierra que me cobija desde hace dos años. Así que ahí va la receta de crespillos.

CRESPILLOS.

INGREDIENTES:

500 ml de leche
1 vaso de anís dulce
1 sobre de levadura en polvo
250 g de harina (aunque se debe poner lo que admita la leche)
Ralladura de limón
Espinacas frescas
Aceite de oliva.
Azúcar y canela en polvo.

PREPARACIÓN:

1- Lavar y secar detenidamente las espinacas, dejarlas a parte sobre papel de cocina para asegurarnos que están bien secas.

2- Poner en un bol la leche, el vaso de anís, una cucharada sopera de azúcar, el sobre de levadura, y la ralladura de limón. Remover bien durante 2 minutos.

3- Añadir la harina lentamente removiendo hasta que no hayan grumos. La masa debe ser más espesa que la de los creps, por ese motivo siempre podéis añadir harina si no creéis que la consistencia es la adecuada para rebozar las espinacas.

4- Poner una sartén al fuego con bastante aceite de oliva. Rebozar las hojas de espinaca, de una en una, con la masa preparada y freír en el aceite. Retirar cuándo la masa esté doradita y poner en un plato con papel de cocina y espolvorear con azúcar y canela.


TRUQUETEANDO:

Cómo esta es una receta muy tradicional de la zona de Aragón en la que me encuentro (La Ribagorza) al principio era muy reticente a truquetearla, a veces hay que dejar las ganas de innovar y asumir las recetas tradicionales tal y como se trasmiten, para mí son una institución en este país de tanto buen comer.

Finalmente, como pasa en la mayoría de ocasiones, me faltaban algunos ingredientes para hacer los crespillos pero muchas ganas de comerlos (sobre todo mi gourmet) así que me lancé a improvisar con lo que tenía, y hemos descubierto que la receta ha mejorado.

El truqueteo de esta receta es bastante sencillo, sobre todo introduciremos los cambios en la masa que vamos a usar para rebozar las espinacas. Vamos allá.

En primer lugar, la receta original es con aceite de oliva, pero al freírlos con aceite de girasol queden mucho más suaves y por lo tanto más livianos de digerir.

En segundo lugaar, se puede prescindir de la levadura en polvo, si la ponéis la pasta sube y cunde más, pero no es necesario. La primera vez que truqueteé esta receta lo único que cambié fue el licor, como no tenía anís le puse un vaso de ron, y para acompañarlo unas gotas de esencia de ron que tenía en casa. Seguí el proceso normal y el resultado nos gustó muchísimo, eran menos dulces pero el ron contrarrestaba muy bien el sabor de las espinacas.

El truqueteo más interesante que he hecho en esta receta ha sido esta misma semana. Al ponerme a hacerlos me dí cuenta que no tenía ron, ni limones, así que improvisé en lugar de ralladura de limón puse ralladura de naranja, y en lugar de esencia de ron utilicé esencia de naranja y prescindí una vez más de la levadura en polvo, y puse un vaso de anís como en la receta inicial. El resultado fue espectacular. La naranja le da un sabor muy interesante.

Unos últimos apuntes, las esencias ayudan mucho a truquetear en los postres, como veis en este postre en concreto he jugado con las esencias y los licores.

¡Buen provecho!

viernes, 19 de febrero de 2016

Sopa de fideos con costillas.

Hola a tod@s:

Cómo hoy va a ser la nocha más fría del invierno os voy a presentar una receta sabrosa, fácil, pero sobre todo muy calentita.

La sopa de fideos con costillas de cerdo es una receta que encontré en una de las revistas de cocina que me gusta comprarme, Cocina Mía, de hecho es la única que compro.

Ahí va esa receta para entrar en calor.

INGREDIENTES (2 personas):

125g de costillas de cerdo.
100g de fideos de fideuá valenciana.
1 cebolla morada mediana.
1 hoja de laurel.
1 litro de caldo. 
1/2 cucharadita de pimentón rojo.
Romero, pimienta negra molida, sal y aceite de oliva.

PREPARACIÓN:

1- Poner en una olla mediana dos cucharadas de aceite de oliva y una pizca de sal. Cuando esté templado poner las costillas de cerdo a fuego medio para que se sofrían sin quemarse. Remover de vez en cuando. Añadir una pizca de pimienta negra molida.

2- Cuando las costillas estén doradas añadir la cebolla cortada en juliana, rehogar junto con las costillas hasta que quede blandita.

3- Añadir el caldo. Poner el pimentón dulce, la hoja de laurel y el romero. Subir el fuego un poco y llevar a ebullición removiendo de vez en cuando. Dejar hervir el caldo durante 10 minutos aproximadamente. Probar y sazonar de nuevo si es necesario.

4- Poner los fideos. Cocer alrededor de 15 minutos removiendo de vez en cuando o hasta que los fideos estén listos.

5- Servir en un plato añadiendo unos granos de sal gorda.

TRUQUETEANDO:

Esta receta no se presta tanto a ser truqueteada como otras que he compartido, pero también se puede hacer. Ya sabéis que la cocina es, fundamentalmente, imaginación y atrevimiento.

Antes de empezar a truquetear quiero hacer una aclaración. Cuando pongo fideos de fideuá valenciana me refiero e los fideos curvos, gorditos y huecos. Los llamo así porque en Valencia hacemos la fideuá con este tipo de fideos, mientras que en Catalunya hacen la fideuá con un fideo largo, gordito, hueco pero que no tiene forma curva.

Dicho esto, vamos a empezar a truquetear la pasta. Aunque la receta original es con mis fideos de fideuá valenciana considero que esta sopa admite cualquier otro tipo de pasta, siempre y cuando las dimensiones no sean excesivas, no hay que perder de vista que es un plato de cuchara. Con lo que todos lo que sea pasta de un tamaño parecido a los fideos comentados servirá. Os puedo decir a este respecto que un día la hice con tiburones medianos y estaba igual de bueno, aunque al gourmet que comparte mi mesa le gusta más con los fideos. Así que improvisar, atreveros a probar otros tipos de pasta y ya me contaréis.

En la receta original se hace la sopa con cebolla morada. Esto es debido a que la cebolla morada tiene un sabor distinto a la cebolla blanca, es un poco más dulzona. En mi caso, nunca he hecho la receta con la cebolla originaria y ha sido un éxito desde la primera vez.

Finalmente el clásico del truqueteo, las especies. Como en todas las recetas las especies es lo que más juego nos puede dar a la hora de experimentar sin arriesgar demasiado la receta. En esta receta he optado por añadir tomillo, porque de este modo le da un sabor más intenso a montaña que es lo que buscaba. Pero también podéis prescindir del romero y del tomillo si queréis que el sabor de la carne predomine en vuestra sopa. Además, podéis usar los populares mixtos de especies que venden en todos los supermecados. Incluso os podéis atrever con un puntito de guindilla, aunque reconozco que aún no lo he probado.

Hay que tener en cuenta que todos estos consejos sirven para que no os desaniméis cuando queráis hacer una receta y no tengáis todos lo ingredientes exactos. Es fundamental conocer los alimentos para saber si se adaptarían bien a una determinada receta. Pero eso es algo que se consigue con experiencia y mucho ATREVIMIENTO. 

Atreveos a aprender.

Buen provecho.


jueves, 16 de mayo de 2013

Todas las posibilidades de la harina.



     Con esta nueva entrada la intención es hablar sobre todas las posibilidades que nos ofrece la harina, y los diferentes tipos de las mismas que podemos encontrar y en qué ocasiones usarlas.

     La harina común, que es la que suele haber en toda lacena, puede utilizarse para prácticamente todas las recetas de harina, en la única ocasión que me atrevería a decir que no es compatible es para hacer pan, pero también se puede utilizar si se consigue la levadura fresca más apropiada. (suele ser la que venden en las panaderías a peso). Como decía, la harina común la podemos utilizar para diferentes recetas, desde unos palitos de pan para comer con humus hasta unos crepes al más puro estilo francés.

     La harina de fuerza, es aquella que se utiliza para hacer masas más "compactas" tipo panes, no sólo el pan tal y como lo compramos en el horno, sino masas que necesita de un tiempo de "fermentación" para que quede más sabrosa y esponjosa. Yo suelo utilizarla para la masa del Strombolli, y ahora he empezado a utilizarla para la masa de la pizza porque he descubierto que queda mucho menos seca, y por lo tanto es de mejor digestión.

     La harina integral, tengo que reconocer que es mi favorita, al igual que la harina común ofrece un abanico más amplio de posibilidades, y es mucho más beneficiosa en comparación con la harina común. Yo siempre tengo todo tipo de harina en casa, pero bien cierto es que la que más uso es la harina integral. Todo tipo de recetas de repostería que cae en mis manos que se debe hacer con harina común, termino sustituyéndola por harina integral, nos gusta más y tenemos la sensación de que es menos pesada.

      Hay que hacer mención a un tipo de harina que venden en algunos supermercados, pero que en realidad no es harina. Se trata del preparado para bizcochos, reconozco que también lo tengo en casa, pero tan sólo se puede utilizar en repostería, con lo cual cierra muchas posibilidades, y tener un poco de levadura en polvo en casa tampoco está de más. Bien cierto es, que si no se dispone de mucho tiempo para cocinar, este tipo de preparados es ideal para preparar un bizcocho en menos de 20 minutos sin muchas complicaciones.

     Dicho todo esto, comparto la primera de las recetas con harina  "Bucellatum (galletas saladas de los soldados) ". Receta encontrada en el ya famoso reportaje de 20minutos, el cual se ha convertido en una gran fuente de inspiración en mi cocina.


                           "Bucellatum (galletas saladas de los soldados)"

                      INGREDIENTES:
                              
                           2 Tazas de harina integral.
                           2 Cucharadas de aceite de oliva.
                           Aceitunas negras.
                           Sal
                           Orégano
                           Tomillo
                           Sésamo
                           Agua templada.


                    PREPARACIÓN:

                           1- Poner en un cuenco con harina, sal, aceite, orégano y tomillo.

                           2- Añadir agua templada y amasar los ingredientes hasta dejar una masa homogénea.

                           3- Añadir trocitos de aceitunas negras a la masa.

                           4- Extender la masa y hacer las galletas espolvoreando sésamo.

                           5- Hornear a 250º C entre 10 y 15 minutos.

               TRUQUETEANDO:

                    Esta es una receta que admite muchas variedades, tanto en los ingredientes como en la elaboración de las galletas.

                     Evidentemente es que lo que más opciones nos da son las especies, no hay que ceñirse estrictamente a la receta, sino que más bien mi recomendación es usar las especies que mejor vayan con el plato al que las galletas tengan que acompañar, incluso en muchos ocasiones prescindir del sésamo y las aceitunas negras es todo un acierto. Os indico algunas de las variedades que hago yo. Cuando las queremos comer solas, o como pan acompañándo a un plato de carne roja, o una ensalada, las hago tal cual indica la receta, aunque siempre sustituyo el tomillo por romero o perejil, porque el tomillo no es una especie que suela tener en casa. Pero cuando queremos comerlas con humus, entonces prescindo de las aceitunas negras y el sésamos, de éste porque se lo pongo al humus y de las aceitunas porque sino matan el saber del humus. En estos casos las hago más sencillas, sólo con orégano y perejil, y ciertamente quedan espectaculares para acompañarlo. Cuando las hacemos para comerlas con queso de cabra fundido entre mermelada de tomate prescindo de todas las especias, les pongo más sal, para que el contraste con el dulce del plato sea más fuerte, e incorporo harina común en lugar de harina integral, aunque se podrían hacer perfectamente con harina integral.

                    En cuanto a la elaboración lo único que cambia es la forma que le queremos dar a las galletas, en casa tenemos diferentes moldes, que son los que suelo usar cuando las hago para comer solas, pero cuando son para acompañar humus, crema de lentejas o queso de cabra con mermelada las hacemos en forma de palo, porque son más apropiadas para dipear.

                    Que disfrutéis mucho con las manos en la masa!!!!!

   

domingo, 12 de mayo de 2013

Sopas, ¿por qué no?

Hola de nuevo!!!

Hace mucho que no escribo nada, pero creo que es el momento de retomarlo. Y que mejor manera de hacerlo que con una receta un poco más exótica, y aunque ya vamos entrando en el calor, es una receta de sopa que bien se puede tomar más templada, como plato previo a un buen sushi.

Así que os dejo la receta de Sopa de miso con fideos y pollo. Es una receta que en mi casa siempre ha tenido mucho éxito, la encontré en un libro que compré hace tiempo titulado: 200 recetas bajas en grasa de Cara Hobday, editado por Blume. Hay que advertir que son recetas con ingredientes poco usuales, al menos para la cocina mediterránea, o más bien para la cocina de mi casa, pero que eso no os asuste, es una ocasión ideal para empezar a improvisar de verdad.

  "Sopa de miso con fideos y pollo"


             INGREDIENTES (4 pax)

              Aceite de girasol en espray.
              5 cm de raíz fresca de jengibre, pelada y picada.
              3 dientes de ajo, aplastados.
              Una pizca de chile aplastado.
              3 cucharadas de pasta de miso.
              2 cucharadas de zumo de lima.
              200g de fideos finos de huevo.
              2 pechugas de pollo, de 125g cada una, en tiras finas.
              125g de setas de shitake laminadas.
              65g maiz picado.
              200g de tirabeques, partidos por la mitad.
              85g de berros sin los pedúnculos duros.
              Salsa de soja, para servir.

          PREPARACIÓN:

             1- Calienta una olla grande, rociar aceite en el fondo, añadir el jengibre, el ajo y los chiles y saltear durante 1 minuto. Añadir 1'8 l de agua hirviendo y llevar a ebullición. Mezclar un minuto. Cubrir y reservar.

            2- Calienta el wok o una sartén grande, rociarlo con aceite y saltear el pollo, los champiñones y el maíz durante 2-3 minutos. Añadir los y cocinar 2 minutos.

            3- Servir la sopa en 4 cuencos, añadir las verduras y el pollo, y poner los berros por encima. Servir la salsa de soja al lado.

           TRUQUETEANDO:

         Antes que nada me veo en la obligación de sincerarme, este es el mayor reto al que me he enfrentado desde que empecé el blog, ya que ésta es una de las recetas que más he truqueteado desde que comencé mi andadura entre los fogones. Así que allá voy.

       Lo primero, tal y como he dicho en la entrada previa a la receta, no hay que dejarse asustar por los ingredientes exóticos que nos facilita la receta original, es una de las cosas que hace complicado seguir recetas de este libro, pero tengo que reconocer que me ha ayudado a improvisar, y empezar a acertar con los cambios.

      Evidentemente, en muy pocos hogares mediterráneos podemos encontrar fideos finos de huevo, aquí empieza la improvisación, yo utilizo espaguetis normales de los que siempre tenemos todos en casa, que los tenéis al huevo, perfecto, que son tallarines, también, no hay problema la sopa quedará igual de rica. Jamás he usado el maiz, los berros ni los tirabeques (que yo personalmente no se ni lo que son) para realizar esta receta, así que podéis prescindir de ellos tranquilamente.  

      Generalmente, no tenemos chile en casa, así que suelo sustituirlo por pimentón dulce, y la raiz de jengibre por jengibre en polvo, aunque ahora mismo es posible encontrar la raiz en cualquier supermercado, pero el jengibre en polvo es más económico, desde luego, y también le da muy buen sabor a la sopa. Así que, sofreir el ajo laminado con el jengibre y el pimentón dulce hasta que se crea una pasta marrón, y entonces añadir el agua, la pasta de miso y el zumo de lima, que también se puede sustituir por zumo de limón.

       Con respecto a las verduras, yo suelo utilizar champiñones mondos y lirondos, de los que se suele tener en cualquier nevera.

       Otra posibilidad que ofrece la receta original es sustituir el pollo por tortilla de cebollinos, yo suelo hacer tortillas de puerro, que también le da un toque muy especial, la cual suelo colocar en tiras por encima de la sopa.

       Lo dicho, a disfrutar con la cuchara!!!!! 


jueves, 21 de febrero de 2013

Abriendo boca.



         Por fin, hoy comparto con todos vosotros la primera receta de esta pequeña aventura que he emprendido.

         Para mí es una receta muy especial, porque la cociné por primera vez para una ocasión tremendamente significativa en mi vida. Por este motivo, y porque se acerca la locura de la operación biquini que lleva a cabo medio mundo, me he decidido por ella para empezar a disfrutar.

        Os dejo la receta de "Ensalada de naranja y bacalao con aromas". La original la conseguí una mañana en el diario 20minutos, que antes se repartía en la estación. Sé que ellos escribieron el reportaje siguiendo un libro que acababa de salir que combinaba cocina e historia. Era un libro donde la autora presentaba varias recetas que se habían elaborado a lo largo de la historia, lamento no poder daros la reseña del libro, si a alguien le suena y lo quiere compartir con todos nosotros, adelante.

       "Ensalada de naranja y bacalao con aromas"


       INGREDIENTES ( 2 pax):

              2 Lomos de Bacalao.
              2 Naranjas.
              1 Granada.
              Aceitunas negras a gusto.
              1 Cebolla dulce.
              100 cc de Zumo de Naranja.
              Aceite de Oliva.
              Agua de Azahar.
              2 Huevos Cocidos.

      PREPARACIÓN:

              1- Hervir el bacalao y enfriar.
   
              2- Batir el aceite, el zumo de naranja y la mitad de los granos de la granada y colar.

              3- Cortar las naranjas en rodajas y la cebolla fina.

              4- Poner la base de crema de naranja, las naranjas a rodajas y la cebolla, las aceitunas, cebolla y bacalao; espolvorear la yema rayada y aliñar.


      TRUQUETEANDO:

          Ahora sí que sí, empezamos con la cocina trucada. Os comento cómo preparo la misma receta, siempre adaptándome a los ingredientes que tengo en casa.


          Primero que nada comentar que las cantidades siempre hay que adaptarlas a las necesidades de los comensales, es por ese motivo que en muchas ocasiones no podré indicar cantidades exactas, porque he aprendido a cocinar a ojo.

         En esta receta en concreto, siempre prescindo del Agua de Azahar, evidentemente no es algo que se tenga habitualmente en casa, y comprarla sólo por una receta no vale la pena. En su lugar suelo utilizar el mismo caldo de hervir el bacalao, le da un toque más fuerte a pescado, pero ayuda al aliño de la ensalada, y queda igual de sabroso.

          La granada es otro de los ingredientes que suelo sustituir, este invierno hemos tenido granadas en casa a diario y he podido cocinarla con ellas, pero cuando no he tenido he sustituido el zumo de la granada por zumo de uvas. Lo que si que hago siempre es hacer el zumo yo misma, nunca he hecho este plato con zumo preparado, pero imagino que si es zumo de uva, sin piña, también quedará delicioso. Para hacer el zumo, pelo las uvas (o la granada), las limpio y las suelo pasar por la batidora, nunca dejo que se haga un zumo muy líquido porque así es más fácil conseguir una textura cremosa, y poder saborear la fruta le da un toque muy fresco a la ensalada.

         La cebolla dulce tambíén es un producto que no se suele tener en casa, al menos en la mía no. Nosotros tenemos cebolla de la variedad más común, lo que suelo hacer para darle un toque dulce es caramelizarla un poco. Para ello, corto la cebolla muy fina, pongo en una cazuela un poco de agua con azúcar, la cantidad de éste siempre la gusto, y dejo que se vaya haciendo muy poco a poco, removiendo de vez en cuando para que no se coja y nos quede con sabor a quemado. Cuando la cebolla está melosa, y ya no se nota el azúcar lo retiro del fuego.

        Finalmente, si queréis darle un toque un poco más agridulce podéis aliñar la ensalada con vinagre balsámico.

        Buen provecho a tod@s.


        

miércoles, 20 de febrero de 2013

Condimentando.



       Considerando la naturaleza del blog me parece importante dedicar una entrada a hablar, un poco, de la importancia de aprender a condimentar nuestros platos.

       Fundamental es, por supuesto, tener una buena despensa de hierbas aromáticas y especias varias, pero entiendo que cuando uno se inicia en el mundo de la cocina no tiene porque conocer todas las posibilidades que los condimentos nos ofrecen. Por ese motivo, es interesante ir conociéndolos poco a poco, e introducirlos de manera regular según las recetas que decidamos realizar, pero sobre todo es importante saber que el arte de la improvisación culinaria es, en un porcentaje muy alto, jugar con las hierbas aromáticas y las especias.

       Pero que no cunda el pánico, la cocina es un proceso de aprendizaje en el que hay que tener, sobretodo, unas enormes dosis de paciencia, y, en algunas ocasiones, un estómago fuerte y sano, o sal de frutas a mano.

      Empecemos por lo básico. Los condimentos fundamentales que debería haber en toda cocina son: pimienta, en cualquier de sus modalidades, aunque a mí me gusta utilizar el molinillo con diferentes tipos de pimienta, orégano, romero, perejil, canela, pimentón dulce y hierbas provenzales.

      A partir de esta pequeña base podemos empezar a jugar dependiendo del plato que nos propongamos cocinar.

       La pimienta es la especia universal, es decir, la podemos utilizar en carnes, pescados, verduras, cremas, etc. Cuando un plato nos quede soso siempre una pizca de pimienta puede salvarnos, es el comodín de la cocina, junto con la gran variedad de quesos de los que podemos disfrutar.

       El romero y las hierbas provenzales son apropiados para las carnes, fundamentalmente. A nosotros, nos gusta especialmente el sabor del romero con las carnes rojas y las de caza, siempre acompañado de un poco de ajo. Y suelo utilizar las hierbas provenzales para carnes blancas, como el pollo y el cerdo, en este caso suelo prescindir del ajo.

      El perejil y el pimentón rojo suelen ligar muy bien con verduras, tipo patata, zanahoria, boniato, calabaza; y también en algunas sopas y arroces, pero más bien el pimentón dulce. El perejil es un compañero perfecto para muchos pescados, principalmente blancos.

       El orégano es el condimento perfecto para todo tipo de pastas, cocinadas de cualquier manera el orégano no suele estar de más, también en todo tipo de ensaladas verdes, sobretodo si las preparamos con quesos frescos, como mozarella o queso de burgos.

      Finalmente, pero no menos importante, la canela. Normalmente es utilizada para postres, pero a los que nos gustan los sabores un poquito más exóticos, o intensos, es un condimento perfecto para cocinar algunas carnes e incluso pescados. La canela la podemos usar en cualquiera de sus dos variantes, en rama o en polvo, la primera se utiliza para dar sabor a algunas salsas, en la mayoría de ocasiones, y la segunda para muchísimos postres. Aunque, a falta de pan buenas son tortas. Quiero decir, en caso de necesitar condimentar una carne con canela y no tenerla en rama, siempre la podemos poner en polvo, cuidando un poco la cantidad para que el sabor de la especia no predomine sobre el sabor de la carne o el pescado.

      Evidentemente el mundo de las especias y las hierbas aromáticas es mucho más extenso, no he hablado de las aromáticas frescas, pero también las podemos introducir en numerosos platos, pero es más complicado tenerlas en casa de manera habitual.

      A partir de estas ideas básicas, atreveros a improvisar y probar sabores y combinaciones, siempre se pueden descubrir sensaciones nuevas.

       Buen condimento a tod@s!

     


martes, 19 de febrero de 2013

Vamos a conocernos.


       Para empezar sería justo comentar un poco cómo me he iniciado en este mundo de la improvisación culinaria.

      La relación entre la cocina y yo siempre ha sido bastante distante, teniendo en cuenta que una tiene una madre cocinera es complicado relacionarse con este mundo más allá de poder disfrutar de la estupenda cocina casera de mamá. Por ese motivo, durante muchos años he visto cómo ella cocinaba desde el umbral de la puerta, y a pesar de su insistencia, siempre me he resistido a dejar de ser mera observadora, y empezar a ser una cocinera practicante.

      Las circunstancias de la vida me han empujado a empezar a cocinar desde abajo. Mi relación con la cocina ha sido como un pequeño camino de baldosas amarillas que me han llevado, casi sin darme cuenta, a este punto en el cual no sólo soy capaz de cocinar cosas ricas, sino además de poder improvisar sin miedo a que no podamos disfrutar del plato.

      El gourmet que comparte la mesa a diario conmigo me repite que debo de tener un pequeño don para la improvisación culinaria porque, excepto raras ocasiones, los platos quedan muy sabrosos y nos hacen disfrutar muchísimo.

     Es por ello que me he decidido a compartirlo con todos los que decidáis leerme, dado que muchos de nosotros a pesar de no tener buena mano para la cocina, tenemos una gran voluntad y sólo necesitamos unas pequeñas referencias para otorgarnos la seguridad que necesitamos para empezar a improvisar con las recetas, sin miedo a equivocarnos. Porque la cocina es una combinación de experiencia e improvisación.

     Así que empecemos a practicar para despertar la intuición.

     Bienvenid@s.